jueves, 14 de febrero de 2008


miércoles, 13 de febrero de 2008

La nueva vanguardia hispanoamericana del siglo XX: 1950-1980

M.A. José Reyes González Flores
Círculo de Estudios del Lenguaje Poético
Departamento de Letras HispánicasUniversidad de Guadalajara.
Abstract
Investigación exploratoria de los movimientos de vanguardia literaria surgidos en Hispanoamérica durante la década de 1950. Se plantean las características de la Nueva Vanguardia hispanoamericana del siglo XX, así como su periodización. Los movimientos investigados son Mufados de Argentina, los Tzánticos de Ecuador, El techo de la ballena de Venezuela, Zona Franca de Venezuela, los Nadaístas de Colombia, El Infrarrealismo y Poeticismo de México y los Láricos de Chile. De los estudios realizados se extraen seis presupuestos para la Nueva Vanguardia Hispanoamericana.
1. Periodización y características de la Nueva Vanguardia Hispanoamericana¿Qué fundamentos estéticos, ideológicos y socioculturales distinguen a la Nueva vanguardia hispanoamericana? ¿Qué es la Nueva vanguardia? ¿Cómo diferenciar la Nueva vanguardia de la Vanguardia? ¿Podemos hablar, acaso, de Nueva vanguardia? ¿Por qué la crítica olvidó los movimientos literarios que surgieron durante las décadas de los años 40, 50 y 60? ¿Qué es el Nadaísmo y qué el Poeticismo? ¿Cómo definir el Infrarrealismo? ¿Quiénes son Los Mufados? ¿Quiénes los Tzánticos? ¿Qué proclama El Techo de la Ballena? ¿Dónde surge Zona Franca y dónde Los Nuevos? La etnoliteratura, ¿acaso no es una Nueva Vanguardia? ¿Qué proponen los Láricos? Todas estas preguntas tienen respuestas poco conocidas. Nada se les ha atribuido porque forman parte de la literatura hispanoamericana que ha sido extraviada. A veces por “voluntad propia” de la crítica, otras porque no se tiene la menor idea de que existen o existieron.
El término de Nueva Vanguardia, incluso, se ha empleado indistintamente para designar a las Vanguardias de la primera década del siglo XX. Llaman Vanguardia, neomodernismo, antimodenismo, neovanguardia, antivanguardismo al Estridentismo (México), al Minorismo (Panamá), al Postumismo (Santo Domingo), al Diepalismo (Puerto Rico), al Nativismo (Perú), al Martinfierrismo y Ultraísmo (Argentina), al Concretismo (Brasil), Centenario y Hora Cero de Colombia, entre muchos otros movimientos literarios. Los menciono porque Nueva Vanguardia no es término para designar a las corrientes surgidas en la primera mitad del siglo XX en Hispanoamérica. Todavía eso, se le ha negado una denominación.
Este trabajo tiene la finalidad de mostrar las características de la Nueva Vanguardia Hispanoamericana.En un revelador estudio realizado por Evodio Escalante (2003, 9) acerca del Poeticismo menciona que “Entre la memoria y el olvido hay una tercera zona, la del limbo, un ámbito habitado por fantasmas que nadie reconoce (…) Al limbo ingresan todos aquellos entes que por alguna extraña razón o circunstancia nunca adquirieron una presencia real. Existieron pero nadie los recuerda, se afanaron pero pasaron inadvertidos, levantaron el puño contra los grandes tótems y peces gordos de la hora, pero estos esquivaron el golpe de manera magistral y los dejaron girando en el vacío.” Presupuestos que bien puede definir a toda la Nueva Vanguardia.Poetas, novelistas, cuentistas, pintores, cineastas y músicos se involucraron en un programa renovador de las artes, la cultura y la educación latinoamericanas. Artistas que vivieron en propia piel y letra dictaduras terribles como la chilena, argentina o uruguaya o bien heredaron incipientes democracias que poco pudieron hacer frente a la desigualdad social, económica y cultural.
Era obvio que al tratar de renovar una sociedad latinoamericana de pobreza extrema, no sólo económica sino cultural y educativa, toparon con los “tótems” que de un puñetazo político (persecuciones o desapariciones) borraron a estos movimientos socio-literarios o socio-artísticos del panorama estético latinoamericano. Pero surgen otras preguntas. ¿Por qué los críticos actuales siguen inmersos en el silencio? ¿Por qué niegan de manera maniquea a los escritores nacidos en la posguerra? La respuesta es simple.
En una sociedad de mundos efectivos, donde nadie entiende a nadie, donde el mundo mecatrónico y globalizado ha impuesto un transcurrir histórico caótico y de peligrosa inercia social, casi de un canibalismo cultural, es obvio que las formas poéticas dificultan su ontología y pensamiento eutópico y generador.2. Situación de la Vanguardia y la Nueva vanguardia literaria hispanoamericana, siglo XX¿Qué es la Vanguardia? ¿Qué hace la diferencia entre Vanguardia y Nueva Vanguardia? ¿Cuál el periodo de vigencia de la Vanguardia y cuál el de Nueva Vanguardia? ¿Qué movimientos literarios forman parte de cada una? ¿Cuál es la situación estética, histórica y social de la Vanguardia? ¿Cuál la situación de la Nueva Vanguardia? Para poder diferenciar la Vanguardia de la Nueva Vanguardia es necesario establecer una periodización.
El 20 de febrero de 1909 se publicó en Le Figaro (Schwartz, 2002) el Primer Manifiesto Futurista el cual fue traducido por Rubén Darío y publicado en 5 de abril en el periódico La Nación de Buenos Aires ese mismo año. Darío arremete contra la nueva escuela y seña que Philippo Tomasso Marinetti, fundador del Futurismo, es un “buen mozo” y “notable poeta” pero no pone atención a las proclamas del manifiesto a las cuales termina por desacreditar. La traducción de Rubén Darío es un de las muchas maneras del advenimiento de la Vanguardia europea a los país de Latinoamérica. Se puede afirmar que vanguardia hispanoamericana es la puesta en duda y clausura radical del Modernismo, y cuya negación repercutirá en Darío. Hacia el año de 1910 se respira en al ambiente literario la necesidad de una renovación del arte, sobre todo ha surgido una oposición contra el simbolismo decadentista del modernismo rubendariano, ha llegado el momento del experimentalismo de la técnica, no sólo literaria sino del lenguaje mismo a extremos antes no imaginados, es la destrucción total del verso, del poema y del lenguaje, tal y como lo muestra, por un lado Altazor y por otro, Trilce. El poema fonético, el poema visual, cinético y multisensorial recorre los poemas de Luis Cardoza y Aragón, Jorge Luis Borges, Manuel Maples Arce, Germán Arzubide, Oswald de Andrade o León de Greiff.
Hugo Verani (1986) ubica el inicio de la vanguardia hispanoamericana hacia el año de 1914 con la conferencia que dictara Vicente Huidobro quien da conocer el Non Serviam, manifiesto creacionista, y menciona que el fin podría ser el año de 1935 con aquel intento de reactivación del suprarrealismo por parte de André Breton y algunos de los integrantes de la Escuela Mexicana de Pintura, entre ellos David Alfaro Sequeiros, sobretodo con la publicación del Manifiesto del sindicato obrero. Aunque los límites inaugurales y de decadencia de la Vanguardia no son acuerdo común entre los críticos, pues algunos señalan la fecha de inicio a hacia 1916 y la culminación en el año de 1938, con el último intento de sobrevivencia del movimiento de Breton en los Estados Unidos. No obstante algunos estudiosos han olvidado la existencia de otros movimiento de vanguardia que inician, incluso, antes que el la vanguardia dadaísta, cubista o futurista, pues en Colombia encontramos a la vanguardia el Centenario cuyos autores, como Luis Carlos López, están en contra de la estupidez provincial, la cursilería en poema; el Centenario es un, se puede decir, un satanismo sudamericano, románico y modernista extravagante. Con la sola mención anterior la propuesta de periodización de Verani, de Mendoza Teles o de Jorge Scharz, se puede ampliar de 1990 a 1935.Las letras hispanoamericanas del siglo XX pasaron por diversos periodos de crisis, decadencia y renovación. La primera está vinculada a la impronta vanguardista europea cuya eclosión llega a su auge hacia la década de 1920, etapa del vanguardismo literario y artístico de nuestra América. La segunda la podemos ubicar en los años de 1940, periodo de la segunda guerra mundial, y por cierto, el fin de la Vanguardia e inicio de la Nueva Vanguardia la cual se prolonga hasta 1980. Durante la Vanguardia existe una negación del pasado inmediato, y con ello la radical destrucción de los conceptos reinantes, entre ellos el concepto de poema, la destrucción de la sintaxis y la cancelación de la metáfora como lo podemos observar en Residencia en la tierra de Pablo Neruda o en Trilce de César Vallejo.
Aunque la actitud vanguardista para Borges, Vallejo, Neruda y el propio Huidobro pronto queda atrás, pues renegaron de ella y fueron en la búsqueda de nuevas formas escriturales. Asimismo principia la irrupción de lo lúdico, lo sarcástico, lo grotesco y la ficción en obras como Historia universal de la infamia de J. L. Borges o en El flaco y el gordo de Virgilio Piñera, obras que aparecen en la claudicación de la Vanguardia y que de alguna manera, aunque no insertas en la Nueva Vanguardia, son muestra de la crisis de las corrientes literarias de la década de los 20.Para la década 1940 es común hablar de una literatura de compromiso social, literatura militante y antiimperialista, época de crisis ideológicas, fin de la guerra y el nacimiento de potencias político y militares que culminan con la caída del muro de Berlín.
En la literatura, es la época de la negación de la Residencia en la tierra y los inicios de la escritura del Canto general publicado en 1950, pues Neruda como muchos de los que trabajaron la Vanguardia cambian sus posturas estéticas y políticas. Neruda habría de asegurar que la poesía, y en particular el poema, es un arma de combate. Los años cuarenta son momento para la popularización del existencialismo, breva donde los escritores hispanoamericanos encuentran los fundamentos teóricos que justifican sus compromisos sociales y políticos. El resultado: poetas, novelistas, cuentistas y artistas de la acción inmediata no sólo de la literatura sino de la vida cultural y política como muestran Juan Carlos Onetti, José Lezama Lima, Julio Cortázar, Nicanor Parra o el propio Octavio Paz. Sí, todo ellos de posturas estéticas disímiles pero de ciertas coincidencias políticas como el humanismo marxista. Ya para entonces el suprarrealismo bretoniano ha sido asimilado, por tanto la afiliación se desvanece, pero lo verdaderamente importante es la trascendencia de lo inmediato. La práctica discursiva literaria se aleja de la institucionalización de los géneros, el poema ya no es estrictamente el poema como lo trabajaron los vanguardistas, sino de una extraordinaria factura poética, la misma novela incurre en fuertes dosis de poesía como Paradiso de Lezama Lima o Rayuela de Julio Cortázar donde el hombre y su situación social son los temas recurrentes entretejidos con un lenguaje extraordinariamente poético.Actitudes que se prolongan y acentúan en la década de 1960, donde la literatura es una literatura de combate y funcional, literatura al servicio de la sociedad y de las nuevas revoluciones, pero sobre todo es una puesta en duda de la escritura y así como de la función del escritor. Por ejemplo, aunque Cortázar coincida con los principios de la revolución cubana no escribe para las masas, aunque Borges es denunciado por escribir desde la Argentina oficial su compromiso es inminentemente literario. Ya no importa el credo de los escritores, ahora los compromisos son en primera instancia con la literatura misma, es la duda radical de la escritura y del lenguaje como lo muestra El señor presidente de Miguel Ángel Asturias o Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante o los textos profundamente irónicos y sarcásticos de Ernesto Cardenal.Sería iluso pensar que todo cambio rompe de manera radical con el pasado. Todo ruptura necesita de `algo´ con que romper. Podemos decir que todo cambio es una prolongación del pasado en el presente hacia el futuro, que no existe sino como una esperanza, como un deseo y una expectación.
En semejantes circunstancias nace una nueva visión de la sociedad, de la cultura, de política, de la economía y las literaturas hispanoamericanas. Surge un nuevo sujeto que hereda los estragos de la guerra y que pronto sale de la pupa del campo y su práctica agrícola a la urbanidad. De la noche a la mañana nacen los obreros con una conciencia de clase que los lleva a instaurar sindicatos que habrían de oponerse, no sólo a sus patrones sino al Estado mismo. Es el momento de la Nueva Vanguardia Hispanoamericana.Si la Vanguardia se origina como una acto contestatario a sus predecesores la Nueva Vanguardia tiene fines semejantes, pero sus posturas son opuestas. Por tanto podemos señalar que la Vanguardia literaria hispanoamericana es aquella que surge en 1900 y culmina en 1935, mientras que la Nueva Vanguardia aparece hacia finales de 1940 y habrá de culminar en la década de 1980.La vanguardia es rebelde, explosiva e irracional. Su fundamental principio es espantar al buen burgués, en cambio la Nueva Vanguardia ya no quiere espartar a nadie, sino proclamar una nueva sociedad, un nuevo orden que no sólo quede en los manifiestos sino que permanezca en la manifestación y en la realización. No sólo busca dentro de la literatura sino fuera de ella, niega la institucionalización de los géneros literarios para ir a una nueva práctica discursiva, no sólo para dudar de los hallazgos de sus predecesores sino para encontrar y dudar de los propios.
La Nueva Vanguardia instaura el poema-novela cuya obra precursora es Aullido de Allen Ginsberg, pero no único, ya que podemos mencionar los poemas-novela Hikuri y Peregrino de José Vicente Anaya o bien Perséfone de Homero Aridjis, sin olvidar, por supuesto la Dimensión imaginaria de Enrique González Rojo. Pero la ecuación la podemos invertir, sea la novela poética donde ubicamos dos prodigiosos, sean El gran burunduburundá ha muerto y La metamorfosis de su excelencia del escritor colombiano Jorge Zalamea. Antes de señalar algunas de las características de la Nueva Vanguardia retomo el comentario de Eduardo Sanguineti (2003, 149 y 150) con respecto a la Vanguardia. Sanguineti dice que el siglo XX fue el siglo de las vanguardias porque “fue el siglo de la anarquía, el siglo del montaje. Cada estructura lingüística aparecía, y aparece, organizándose ideológicamente, en un sistema de correlaciones entre elementos nucleares, imágenes y secuencias, palabras y sintagmas, sonidos y ritmos. De esta forma podría decirse que no existía más que el collage, porque, en fin, no había más que contextaulidad ensamblada en un perpetuo trabajo de intra e inter-textualidad.” Por tanto, ¿acaso la vanguardia no es más que un montaje textual, el solaz uso sintaxis como eje del discurso literario? ¿La vanguardia es sólo un juego de yuxtaposiciones de la escritura? ¿Una disputa por la hegemonía del poder cultural a la clase burguesa?3. Seis Fundamentos de la Nueva vanguardia hispanoamericanaUbicaremos a la Nueva vanguardia en la segunda mitad del siglo XX con una serie de movimientos de renovación del panorama cultural, artístico, social y político vinculado con la profunda reflexión de la realidad de la posguerra y las consecuencias que deja en los países de América. La Nueva Vanguardia tiene algunas líneas de incidencia con la Vanguardia, ambas son colectivos que reúnen a poetas, novelistas y artistas que buscan fines estéticos comunes, que no quedan en el aire sino que son redactados en manifiestos que sirven como textos programáticos, son lineamientos que dictan, por decirlo, la manera de producción literaria y artística, amén de los planteamientos ideológicos, sociales y culturales que habrán de seguir. Ambas rompen con el pasado inmediato, ambas son contestatarias, ambas causan revuelo y ponen en alerta a la clase dominante, sobre todo aquella que tiene el control de los sistemas culturales.Las diferencias son marcadas, la primera tiene su auge los años 20, y la otra, aunque se gesta después de la segunda guerra mundial, comienza a tener presencia, sino continental, si en sus países de origen, hacia finales de 1950. Por ejemplo El Nadaísmo (Colombia) es fundado en 1958 con la aparición del Manifiesto Nadaísta y finaliza con la muerte de Gonzalo Arango en 1976. Año de inicio del Infrarrealismo en México con la publicación del documento DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE. Primer manifiesto del movimiento infrarrealista (1976) y que con la muerte de Roberto Bolaño es reactivado en el 2004. Mientras que El techo de la ballena irrumpe de manera contestataria en el año de 1962 cuando Carlos Contramaestre realizara el “Homenaje a la Necrofilia” en que expone vísceras podridas como símbolo e indicio de que el arte, la cultura y el poder en occidente también se han podrido.
Por otra parte Argentina sería sorprendida por un aquel “joven-viejo” llamado Miguel Grinberg, que de manera iracunda fundada en 1939 una agrupación (por no llamarla Nueva Vanguardia) bautizada con el nombre de Mufados y cuyo fin llega en el año de 1963. En México Enrique González Rojo y Eduardo Lizalde crean hacia 1948 el Poeticismo. Los poeticistas establecen un complejo mecanismo racional para la escritura de metáforas e imágenes, Nueva Vanguardia a la que habrá de incorporarse Marco Antonio Montes de Oca, Arturo González Cosío y Rosa María Phillips.En otras literaturas del mundo también surgen nuevas vanguardias. La generación Beat de San Francisco, en los Estado Unidos, cuya fecha (oficial) de inicio la marca la famosa lectura de poemas “Seis poeta en la Galería Six”, en 1955 con participación de Allen Ginsber, Gary Snyder, Philip Whalen, Lew Welch, Michel McClure y Philip Lamantia y donde habría de leerse el poema-novela de Ginsberg (Aullido). En Inglaterra aparecen Los jóvenes iracundos, en Francia Los eléctricos, ambos en 1976. España surge en 1943 el grupo Escorial cuya búsqueda de la poesía tiene que ver con el intimismo y una poética de las memorias cuyos fundadores, esta Nueva Vanguardia fue propuesta por los escritores Ernesto Giménez Caballero y Luis Rosales.Antes de plantear algunas características de la Nueva Vanguardia Hispanoamericana recuerdo a José Carlos Mariategui y a sus Siete ensayos de la realidad peruana donde acota que la literatura de nuestra América ha pasado por tres periodos. El primero refiere a esa etapa en la cual nuestros escritores copian la literatura de España, la segunda es una copia de la vanguardia europea y la tercera, refiere la literatura nacional, donde los escritores hispanoamericanos alcanzan madurez intelectual y emocional propias, de allí la originalidad, por tanto se trata de una auténtica literatura hispanoamericana. Si tomamos en cuenta las palabras de Mariátegui se puede acotar que la eclosión de nuestra literatura contemporánea nace cuando nuestros escritores se despegan de la copia falsa de la vanguardia europea. Aunque no se puede negar que existen verdaderos movimientos de vanguardia distantes de Europa, por ejemplo el Diepalismo de Puerto Rico y cuyos fundador, Luis Palés Matos, inaugura la poesía anfroantillana, antes incluso que Nicolás Guillén, pero también a Palés Matos se le puede considerar uno de los precursores de la etnoliteratura, específicamente con si libro El tuntún de pasa y grifería. Veamos algunas características de la Nueva Vanguardia hispanoamericana.I De lo anecdótico y argumentativo. En ella cabe lo popular, lo folclórico, los refranes y la literatura coloquial en plena armonía con los elevados haceres literarios, donde el discurso poético de la cotidianeidad potencializa el lenguaje para ofrecer como resultado una producción discursiva del desenfado, pero no por ello exenta de calidad literaria. Tal como sucede con la poesía producida por los Nadaísta de Colombia, Los Láricos (Chile), los Mufados (Argentina), el Techo de la Ballena (Venezuela), Tzánticos (Ecuador), Hora cero (Perú), Infrarrealismo (México) o El Corno emplumado también llamada la Beat generation latinoamericana (México), entre otras muchas vanguardias.II De la disolución de los géneros. Si la vanguardia proclama no al acto confesional (Creacionismo, atalayismo, euforismo), la Nueva Vanguardia regresa al confesionalismo, pero llevado a los extremos, con una sobreproducción de anécdotas, lo que implica, muchas de las ocasiones vicios lingüísticos y literarios. El desapego a las formas canónicas y a los trebejos del lenguaje literario permite que el poeta prefiera una poesía de carácter coloquial más cercana a la anécdota que a lo lírico. Lo que permitió la trasgeneralización literaria debido a al exploración de las formas literarias apartadas de la institucionalización de los géneros literarios para proponer nuevas maneras de producción textual.III Del lenguaje hablado y vivo. La disrupción poética de lo ornamentado y pulcramente técnico permite un lenguaje casi existencial donde la personalidad del poeta trasciende al poema en el poema y se instaura el acto contestatario y rebelde, no del poeta como creador sino la persona autoral. Se trata de una búsqueda y entrega libre de la expresión, donde la metáfora figurativa pasa a un segundo término, lo que no significa que desaparece, sino que se vuelca a metáfora no figurativa para permitir un discurrir poético, casi referencia cotidiana mediante la puesta en acción de la oratio perpetua, dirían los pramatólogos. Se trata de una especie de metáfora coloquial por medio de la cual se busca el encuentro con un nuevo espiritualismo. Por eso la mirada gira hacia las culturas orientales o las religiones propias de los grupos indígenas de sus países de origen.El encuentro con las culturas indígenas ya no tiene el sentido, de carácter estrictamente intelectual como en la Vanguardia. La Nueva Vanguardia por el lado de la etnoliteratura, incorpora aquellos poetas nacidos en la ciudad, en la urbe, y los cuales beben la espiritualidad de las cultura primigenias, sus prácticas religiosas, mágicas y cosmogónicas, los principios éticos y leyes, que luego integran a la poesía, pero no en esa copia burda de muchos poetas actuales que emplean los lenguajes indígenas como símbolo etnoliterario, no, sino la incorporación de toda una filosofía de vida que no necesariamente por el uso de ciertas palabras de los lenguajes indígenas insertos en sus textos lo convierte en poetas de la entnoliteratura.
Tal es el caso de los Poetas mapuches de Chile, la poesía de Jerome Rotherberg de la generación Beat de San Francisco, Cal., o el díptico etnopoético (Híkuri y Peregrino) de José Vicente Anaya, otrora fundador con Roberto Bolaño y Mario Santiago Paspasquiaro del Infrarrealismo (México).IV La Nueva Vanguardia busca la restauración de lo referencial poético figurativo, ya no se trata de desvincular la realidad de la literatura, por lo que el lenguaje poético es más sencillo, el uso de las figuras poéticas es más mesurado, pues las vanguardias habían “sobreabundado” en ellas. Por lo que los poemas, y en general, los textos literarios que producen, tiene elevados contenidos históricos sociales (situacionales, diré), incluso se incorpora al poema una nueva voz, a veces ya no poética, sino una voz narrativa, neo-épica, neo-poética, que equilibra la parte emocional e intelectual de los sujetos poéticos dentro del Mundo Poético con la visión social del sujeto poético en relación con la realidad, ya no textual, sino real.
Mejor referencia son los textos de Jaime Jaramillo, el famoso poeta X-504, Gonzalo Arango, Jotamario, Almilcar Osorio y Elmo Valencia del Nadaísmo colombiano, o aquellos poetas que integraron el Infrarrealismo (Bolaño, Anaya, Rosas Ribeyro, José Peguero, Rubén Medina, Bruno Montané, Ramón y Cuauhtémoc Méndez, entre otros.V La Nueva Vanguardia es un hacedero de jóvenes iracundos pues no quieren caer en la trampa unívoca de la complacencia, son inconformes y opositores a la guerra, proclamadores de la libertad y del sexo.
Son héroes que no crean nada, pero que cambian todo, de tal manera que no se trata de destruir el orden establecido, sino de violentarlo, de ponerlo en duda y dejar al descubierto sus deficiencias. Insurrectos y subversivos que no se quedan con las agresiones sociales sino que dan respuesta irredenta mediante la literatura. Jóvenes provocadores de escándalos, demoledores de jerarquías políticas, económicas y literarias.Poetas confrontadores con el bucolismo provinciano, el más bondadoso, al avance cruento de la tecnología, a la urbanización no solo poblacional sino literaria (urbanización literaria) así como a las institucional culturales que se apoltronan el oficialismo. Una literatura casi nostálgica y reinvidicativa de los olvidos sociales y culturales por parte del sistema. Así lo muestran, por ejemplo la antología 20 poetas mapuche contemporáneos de Jaime Huenún, solo como un mero ejemplo, pero pudiésemos mencionar vastos ejemplos de los Nadaístas, El techo de la ballena, Los láricos, Zona Franca (Caracas, Venezuela) y muchos otros.VI La educación como acto de inteligencia primordial.
La Nueva Vanguardia representa a una generación harta de la educación tradicional, donde las normas de aprendizaje se vinculan con lo pasado moral y por tanto detonante de sociedades atrasadas por eso la poesía, el cuento, la novela, et sequens, fundamentan la fe creadora, la desobediencia a todos los principios éticos, políticos, económicos, religiosos, estéticos y sociales. Pues la obra de arte representa la protesta mediante la belleza como un acto redentor y destructor del orden imperante y esclavizador del espíritu humano. La otra de arte, por tanto, revela los conformismos rebela la esclavitud del pensamiento.En la década de 1920, si el escritor quería hacer literatura de vanguardia tenía que alejarse de los modelos imperantes, si es Europa hay que evitar del Romanticismo (romanismo); si es Hispanoamérica hay que decir adiós Modernismo-simbolismo y restaurar el referente metafórico figurativo, recurrir a las elaboradas técnicas del lenguaje, echar mano del neologismo, jugar con las formas poéticas, fenómenos que ya no complacen a los escritores neovanguardistas, pues la literatura abigarrada aleja los referente, por tanto instaura una literatura conversacional mediante la cual la referencialidad explora los límites del lenguaje literario. El resultado permite a los escritores alejarse de las formas institucionalizadas de los géneros literarios. Muchos de estos escritores obtienen reconocimiento a pesar de las sociedades maniqueas cuyos principios son puestos en duda, estos escritores que conquistan reconocimiento, incluso, en contra de su práctica discursiva, pues anhelan verdaderas transformaciones, sociales, culturales, políticas, educativas, y por supuesto literarias, en este mundo de sociedades de competencias y sociedades efectivas, sociedades donde las poéticas deben ser de la inmediatez y del consumo, sociedades de la poesía rápida, por tanto el pensamiento utópico y regenerador ya no tiene ninguna función, más que el de la efectividad.La nominación Nueva vanguardia hispanoamericana sugerida en este ensayo solo tiene la pretensión asentar y mostrar la existencia de movimientos literarios postvanguardistas surgidos a mediados del siglo XX. Por tanto, el término de Nueva vanguardia hispanoamericana engloba a dichos grupos estéticos (Techo de la Ballena, Mufados, Tzánticos, Hora Cero, Infrarrealismo, Láricos, Corno emplumado, Poeticismo, Nadaístas, entre otros); no obstante Jotamario Arbeláez, poeta nadaísta, propone que se deberíamos llamar a estas Nuevas vanguardias como Vanguardia latinoamericanas, pero dicho término se ha empleado para denominar a los movimientos literarios que brotaron en la segunda década del siglo XX. Tal vez tenga razón el nadaísta en mención, pues la llamada vanguardia (latinoamericana) de principios de siglo tiene, de alguna manera, influencia de la vanguardia europea, en especial del Futurismo, Dadaísmo, Suprarrealismo y Cubismo. Para Arbeláez la verdadera vanguardia latinoamericana es la surgida en los años cincuenta, se trata de una literatura con auténticas características de avanzada en las letras del continente. Sin embargo, empero, el término sugerido por Jotamario ya se empleó desmesuradamente para nominar a los movimientos literarios de principio de siglo XX. En definitiva, se nombra en este trabajo Nueva vanguardia hispanoamericana a los movimientos estéticos creados en 1950 y concluidos a fines de 197 y principios de 1980. Un largo periodo de existencia, a diferencia de la vanguardia literaria de principios de siglo XX. Dejo al lector este texto, usted obtendrá conclusiones particulares e investigará acerca de los movimientos literarios que han quedado en el limbo hispanoamericano.
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Un poema: un barco


Esther Galindo


Explicar con palabras de este mundoque partió un barco de mí llevándome


El barco/Alejandra Pizarnik




Un hombre me prestó su barco

hundió sus dedos sobre mis sienes y me dijo

-levántate y anda-

anduve hasta la consumación de los siglos

por el vientre-cordillera

donde inicia el mundo.

De aquel barco no recuerdo mucho,

cargaba palabras para anclarse a cualquier muelle

y cuando se le acabara el océano,

escribirse una poesía para seguir navegando.

Se anidó tan dentro mío,

que desperté con su

forma en mis entrañas

2666 de Roberto Bolaño (novela e intertexto)




Por Fernando Andrade Cancino

“Los detectives salvajes es una novela muy grande que seguramente me acarreará toda clase de odios. La forma de la novela pedía esa extensión. A propósito, yo sé que mis novelas en Chile son muy caras, y ésta me imagino que va a costar un dineral comprarla. Por eso les aconsejo a mis pocos, pero fieles lectores, que las roben”.(Roberto Bolaño)


“Me hubiera gustado ser detective de homicidios, mucho más que ser escritor. De eso estoy absolutamente seguro. Un tira de homicidios, alguien que puede volver solo, de noche, a la escena del crimen, y no asustarse de los fantasmas. Tal vez entonces sí que me hubiera vuelto loco, pero eso, siendo policía, se soluciona con un tiro en la boca”.(Roberto Bolaño)


Dice la novela en la presentación de la contraportada: “A cuatro profesores de literatura de diversos países les une su común fascinación por la obra de Beno von Archimboldi, un enigmático escritor alemán cuyo prestigio crece en todo el mundo. La complicidad entre los cuatro adquiere pronto trazas de vodevil intelectual y cosmopolita -con ménage à trois incluido-, y desemboca en un disparatado peregrinaje a Santa Teresa (trasunto de Ciudad Juárez), en la frontera de México con Estados Unidos, donde hay quien dice que Archimboldi ha sido visto. Ya en Santa Teresa, Pelletier y Espinoza se enteran de que la ciudad viene siendo desde años atrás escenario de una larga serie de crímenes atroces. En los vertederos de la ciudad no cesan de aparecer los cadáveres de mujeres, muchas de ellas apenas adolescentes, con señales de haber sido salvajemente violadas y torturadas. Es el primer asomo de la novela al agujero negro en que terminarán por precipitarse sus múltiples y procelosos caudales, repletos de personajes memorables cuyas historias, a caballo siempre entre la risa y el horror, abarcan dos continentes e incluyen, entre otras muchas cosas, un vertiginoso travelling por la historia europea del siglo XX, por las ruinas de una cultura y una civilización en derrota en las que la literatura continúa invocando un simulacro de salvación”.Y algunos datos biográficos encontrados en Internet, y escritos antes de su muerte en 2003, señalan que: “De a poco, bien por lo bajo pero con suma dignidad, el chileno Roberto Bolaño puede afirmar que es uno de los escritores más relevantes de la Latinoamérica actual. Nacido en Santiago de Chile en 1953, Bolaño ha llevado una existencia bastante trashumante. A los 15 años estaba viviendo en México, donde comenzó a trabajar como periodista y se hizo troskista. En el 73 regresó a su país y pudo presenciar el golpe militar. Se alistó en la resistencia y terminó preso. Unos amigos detectives de la adolescencia lo reconocieron y lograron que a los ocho días abandonase la cárcel. Se fue a El Salvador: conoció al poeta Roque Dalton y a sus asesinos. En el 77 se instaló en España, donde ejerció (también en Francia y otros países) una diversidad de oficios: lavaplatos, camarero, vigilante nocturno, basurero, descargador de barcos, vendimiador. Hasta que, en los 80, pudo sustentarse ganando concursos literarios. A fines de los años 90 la suerte empezó a estar de su lado: Los detectives salvajes (1999) obtuvo el premio Herralde y el Rómulo Gallegos, considerado el Nobel de Latinoamérica, que alguna vez se llevaron a sus casas García Márquez y Vargas Llosa”. A su vez Vila-Matas escribió antes hacia 1999 que Roberto Bolaño: “abre brechas por las que habrán de circular las nuevas corrientes literarias del próximo milenio”.Si Roberto Bolaño no hubiera muerto a los cincuenta años de edad seguramente habría sido nominado al Premio Nobel de Literatura. Su primer gran éxito de librería, y frente a la crítica literaria, fue la novela, delirante e innovadora, plena de conocimiento del mundo y de la condición humana, desbordante de imaginación creadora, Los detectives salvajes, que le valió en 1999 los premios antes citados, dos entre otras distinciones –como becas- que obtuvo entre otras partes en España, donde radicó desde 1977, la mitad de su vida, frente a la bahía de Blanes, a dos cuadras del mar y media hora de Barcelona, dueño de una pequeña boutique de bisutería para el turismo popular que llegaba a este sitio, luego convertido en lugar turístico de lujo. En 1999 fue el escritor invitado, y figura central, del Festival Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco. Su obra póstuma, publicada en su primera edición (va en la octava) en 2004, ha sido uno de los libros más vendidos en el continente europeo y se titula 2666 (Editorial Anagrama). Novela de más de 1100 páginas que ha sido elogiada entre otros por Susan Sontang, escritora norteamericana creadora del concepto “camp” (estética de lo cursi), esteta y activista contemporánea. Ella, como muchos, consideran a Bolaño el escritor que supera a Gabriel García Márquez.2666 se integra con cinco libros o partes, que aunque se relacionan a través de un misterioso hilo conductor, errabunda trashumancia y detectivesca búsqueda por Alemania, Francia, Inglaterra, España, Estados Unidos de Norteamérica (Chicago y Nueva York), México (el D.F., Sonora y Chihuahua), Prusia, Rusia, etc. del escritor prusiano-alemán, Beno von Archimbildi, alter ego del autor -como lo son varios personajes en las novelas paralelas que se desprenden de la enorme, en todos los sentidos, 2666-, búsqueda que inician cuatro críticos literarios, investigadores y académicos, europeos de distintas nacionalidades, a la vez personajes de un triángulo amoroso, los cuales viven en una especie de “jet set” del mundillo intelectual europeo, participando en congresos, dictando conferencias magistrales, degustando platillos y vinos finos en un mundo que sirve a Bolaño para pitorrearse y criticar acremente a los escritores que en lugar de comportarse y trabajar como guerreros, lo hacen como estrellitas de la farándula. Especializados en la obra de Beno von Archimboldi, se lanzan en su búsqueda –pues él había desaparecido misteriosamente hacía unos años, aunque no dejaba de cobrar por sus publicaciones ni de enviar nuevos trabajos a su editorial-, llegando hasta Santa Teresa (Ciudad Juárez, México), en donde una serie de asesinatos de mujeres jóvenes –las muertas de Juárez- entran a formar parte del enorme “triller”, dando pié al tremendo cuarto libro, una especie de dossier sobre los crímenes de Ciudad Juárez (Sta. Teresa), y a la vez investigación policíaca. Antes, en Santa Teresa conocen a un profesor de literatura, chileno, Amalfitano –otro alter ego del autor-, y el segundo libro se referirá a éste, a su hija, a las extrañas amistades de ésta, y a las muy institucionales del profesor universitario, en un medio social en el que cada vez más, cada personaje se vuelve sospechoso de todo. Beno von Archimboldi supuestamente había llegado a Santa Teresa, según un escritor encumbrado en las mieles de la alta burocracia gubernamental del país, que los recibió en la capital y les informó haber estado hacía días con él, comentando que era un hombre de enorme estatura, y rubio recalcitrante.El tercer libro es la historia de un investigador de problemas sociales, un negro de Harlem, N.Y., que al morir el cronista de deportes de la revista para la que labora es enviado, luego de entrevistar a un viejo líder de las Panteras Negras, y a un viejo poeta contestatario, a cubrir una pelea de box por el campeonato internacional de pesos semipesados, a Santa Teresa, dónde acabará más interesado en la serie de crímenes, que en el box, y también en un extraño profanador de templos católicos, destructor de imágenes sacras, que apareció, asesinado a dos personas, por aquellas fechas, en esa ciudad fronteriza, para volver la trama de los crímenes más densa aún.El quinto y último libro es la historia de Archimboldi, desde sus antepasados, pasando por la Primera y Segunda Guerras Mundiales, que en el fondo se convierten, como casi todos los personajes de 2666, en una novela dentro de otra, y ésta dentro de otra y otra más, y así sucesivamente, en un delirante escenario mundial en el que la historia, la geografía, la política, la literatura, el clima, la sociología, la criminología, el arte, etc., y muchas disciplinas más sirven como intertextos dentro lo que pareciera ser –la novela- una nueva enciclopedia ilustrada del saber acumulado por la humanidad a lo largo y ancho del planeta, del espacio y del tiempo.El edificio entero de la novela, y no sólo sus cimientos; sus contornos, sus dimensiones, su contenido general, vastísimo y descomunal, aparte de los muchos elementos que se imbrican en un tejido sutil de motivos recurrentes, participan inequívocamente de un designio común -según escribe Ignacio Echevarría en su nota a la primera edición (2004)- dentro de la estructura “abierta” que las abarca.Bolaño se embarcó al escribir 2666 en un proyecto de dimensiones colosales, que dejaba según el mismo autor muy atrás varias de sus nouvelles magistrales y poemarios, como Los detectives salvajes, Putas asesinas, La literatura nazi de América, Tres, Los perros románticos, El gaucho insufrible,Nocturno de Chile, Monsieur Pain, Estrella distante, Consejos para un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, Amberes, La novela lúmpen, etc. En 2666 Bolaño “se atreve con la gran obra, imperfecta, torrencial, que abre camino a lo desconocido” (Amalfitano dixit). “La fecha enigmática de 2666 actúa como un punto de fuga en el que se ordenan las diferentes partes de la novela, que tendría un ‘centro oculto’, y un ‘centro físico’, este último sería Santa Teresa, fiel trasunto de Ciudad Juárez. Allí convergen al cabo, las cinco partes de la novela; allí tienen lugar los crímenes que configuran su impresionante telón de fondo; ‘en ellos se esconde el secreto del mundo’. En cuanto al ‘centro oculto’, éste tal vez sea el título de la novela: 2666.“La escritura de 2666 ocupó a Bolaño los últimos años de su vida. Pero la concepción y diseño de la novela son muy anteriores, y retrospectivamente cabe reconocer sus latidos en este y aquel otro libro de Bolaño. En Amuleto, por ejemplo (1999), donde ya menciona la fecha de 2666, o en Los detectives salvajes, donde el personaje central es Arturo Belano, el narrador de 2006, según el propio Bolaño dejó escrito. También escribió, poco antes de morir: ‘Y eso es todo, amigos. Todo lo he hecho, todo lo he vivido: Si tuviera fuerzas, me pondría a llorar. Se despide de ustedes, Arturo Belano’.“Adiós, pues”.

Poemas a pelo (De poemas sonideros)

Alfonso Peña Raigoza


XVIII
¿Te acuerdas de aquel árbol de plomo,
triste
o de una memoria de pura memoria?
Pues no, yo no.
¿Y te acuerdas de cuando paseábamos
como dos despreciables animales?
Pues yo no, yo no era.

¿Te acuerdas del amor de cuerpo
que luego me enseñaste muerto todo?
Pues yo tampoco.
La cárcel es esta bata blanca y calcetines verdes.

Luz de los dientes, pájaros del todo, astutos como
dardos valientes teñidos de labios
que escapan por la herida asesina.

Quedarse en la orla boluda del ostión tan limoneado
que es esta pasadera de cosas.

Ahh, yo no sé sino ver.

martes, 12 de febrero de 2008

El jardín Secreto y El circulo de la Inutilidad.


Blanca Nataly Ortega Freyre
(Artista Plastico)























Egresada de la escuela de Pintura, es Licenciada en Artes Visuales. Entre otras cosas a desarrollado y participado en varias exposiciones, de entre las que destacan; Navegando al vacio, desde 1984, presentada en la Cineteca Municipal, Resumen de lo humano, Puesta en el Museo Regional de Durango, (Aguacate) y "Delirios de un Artista desconocido" expuesta en el mes de noviembre en las instalaciones del IMAC. Su trabajo se caracteriza por tener un estilo llamativo, poco convencional y confrontar el arte local.
En Palabras del Artista:

"Mis imagenes son un resumen de espacios, de acontecimientos que se juntan para formar una idea concreta: como la de un animal extraño, hecho de una hoja de papel, a su vez arrancada de un cuento erotico, o el cuento una niña cara de ojo mirando su papalote en un fondo rojo..... me gusta usar elementos fantasticos, como naipes, estampillas postales de la india, manchas sobre las fotografias, todos y cada uno de estos elementos son emociones... ausencias, miedos, de la clase de los que jamas te abandonan, y que aparecen ciclicamente, y te consumen, tomando importancia en la forma."






jueves, 7 de febrero de 2008

¿Tiene Ana de Ozores una personalidad propia?

Ilustración de Fernando Andrade Cancino

María Rosa Fiscal



Dos personajes dominan la novela de Leopoldo Alas, “Clarín”, La Regenta: Ana de Ozores y el Magistral Fermín de Pas. A pesar de ser Ana quien da su nombre a la novela (que, dicho sea de paso, es demasiado larga para un lector contemporáneo), me parece que la mefistofélica figura del Magistral es fascinante desde el principio cuando sube a la torre del campanario y, provisto de un anteojo de largo alcance, pasea la mirada por la ciudad. Los campos que circundan a Vetusta no son el motivo de su interés: es Vetusta misma; Vetusta, su pasión; Vetusta, a la que desea conquistar y dominar; Vetusta, cuyos habitantes deberán someterse a la voluntad de Fermín de Pas.


El Magistral es un hombre ambicioso, soberbio, con objetivos precisos y con la voluntad y el coraje suficientes para alcanzarlos. Contempla, además, a Ana de Ozores que pasea con calma por su jardín. En esos momentos está convencido de que su interés por su “nueva hija espiritual” es únicamente espiritual, que sus almas son afines, y eso basta. Pero se engaña: desea mucho más que eso, y esto es evidente para el lector. Las vidas de Ana y del Magistral se encontrarán estrechamente unidas a lo largo de la novela hasta llegar a un desenlace trágico y frustrante por la impotencia de ambos ante las circunstancias que los apresan.


La novela, por otra parte, fue construida muy de acuerdo con la sociedad española del siglo diecinueve y, por tanto, el desenlace es, asimismo, muy español. Quintanar muere defendiendo su honor-honra, depositado, como es natural, en su mujer, aun cuando está consciente de que el adulterio de Ana es tan sólo la consecuencia de su propia conducta hacia ella y a pesar de que si bien él se permitía escarceos amorosos con Petra, la doncella, se desentendía olímpicamente de su esposa. Tan es consciente de que Ana está demasiado sola que reacciona en forma violenta cuando ésta decide participar descalza en la procesión del Viernes Santo. Rabioso por el poder del Magistral sobre su mujer, se lamenta: “La lleva ahí como un triunfador romano a una esclava, detrás del carro de su gloria” (p. 306, t.2). Más tarde, gimoteando nada menos que en el hombro de Mesía, exclama:


¡Lo juro por mi nombre honrado! ¡Antes que esto, prefiero verla en brazos de un amante! Sí, mil veces –añadió- búsquenle un amante, sedúzcanmela; todo, antes de verla en brazos del fanatismo! (p. 311, t. 2).


¡Cuán poco se acordó después de sus exclamaciones y qué ridículo que se batiera en duelo con Mesía! Entonces sí no tuvo oídos para los razonamientos sensatos y realistas de Frígilis: era imprescindible lavar el buen nombre.


Ana actúa también de acuerdo con su momento histórico. No puede comparársele con Emma Bovary, aunque ambas tengan una inquietud común: su inconformidad ante la sociedad y el ambiente en que transcurren sus vidas. Como Emma, “se creía superior a los que la rodeaban, y pensaba que debía haber en otra parte una sociedad que viviese como ella quisiera vivir y que tuviese sus mismas ideas” (p. 116, t. 1). Sin embargo, su respuesta ante las circunstancias es diferente: Ana se inclina hacia el misticismo en tanto que Emma se enamora de hombres vulgares y mediocres.


Desde su nacimiento –hija de un padre español de buena familia y de una humilde modista italiana-, Ana está ya en desventaja. Dentro de una sociedad donde los hidalgos o la gente de bien (como sus tías y tantos otros vetustenses decadentes) prefieren morir de hambre antes que trabajar, Ana no puede aspirar a una vida agradable o a un matrimonio brillante. Carece, además de la fuerza para intentar vencer la adversidad y para bastarse a sí misma.


Hija de un librepensador con aires de filósofo y afanes de modernidad, y abandonada desde la infancia a los cuidados de una rígida institutriz, Ana crece sola y triste, lo que marcará posteriormente su vida como mujer. Sometida también a influencias confusas y contradictorias, crece sin poder formarse un juicio acertado y realista de las personas y cosas que la rodean. El sexo se convierte en algo pecaminoso, pero tentador e inquietante. El inocente episodio con Germán va convirtiéndose poco a poco en algo monstruoso que hay que olvidar, que la condena y estigmatiza, por lo que le es imposible competir con otras jóvenes. Su escasa actividad física (como era usual en ese tiempo para las mujeres de cierta clase social), su confusión psicológica y religiosa, así como la soledad en que transcurre su existencia, la precipitan hacia el misticismo, la comunión con Dios, algún tipo de amor. Parece ser la única forma que encuentra para evadir su realidad y, lo que es más importante, para llenar la soledad. Este misticismo será lo que al principio la acerque al Magistral, su Hermano Mayor espiritual, como lo llama, y lo que le impide ver que éste siente por ella un amor humano, además de unos celos enloquecedores.


Su matrimonio con Quintanar representa ante todo la búsqueda de protección, la compañía de un hombre amable y afectuoso, de un padre, en una palabra. Por supuesto, con el correr de los años este matrimonio desigual –que no le aporta nada de lo que ella anhelaba- la orilla de nuevo al misticismo, a una exageradísima escrupulosidad en lo tocante al pecado y, por último, al adulterio.


Sus amores con Mesía no aparecen ni siquiera como algo deseado con intensidad. Son más bien algo así como la consecuencia inevitable de una serie de acontecimientos previos y de la frustración existencial dentro de una sociedad mezquina y obtusa. ¿Será verdad que Ana era “inexpugnable” o tan sólo que la ocasión no se había presentado porque todos los hombres que la admiraban, incluyendo a Álvaro, jamás le habían hablado de amores? A Ana no la devora la pasión que embarga al Magistral ni tampoco siente gran interés por seducir –o dejarse seducir- por Mesía, a quien juzga como un hombre atractivo. Descarta sus necesidades físicas y espirituales, a las que prefiere no prestar atención y aguarda que los días pasen mientras ella se entrega a sus arrebatos místicos.


Como personaje, el lector simpatiza poco con ella, sobre todo en nuestros días. Sabemos que se trata de una mujer desgraciada y que, a través suyo, Clarín enjuicia a la sociedad pequeño-burguesa de las ciudades provincianas; no obstante, carece de voluntad y es fácilmente manipulada por los que la rodean. Su falta de autoestima y de confianza en sí misma la paralizan, por lo que se convierte en una mujer desvalida; es el ejemplo típico de aquéllas que pasan de la tutela del padre a la del marido y raras veces son capaces de aceptar la responsabilidad de su propia vida. Tengo la impresión de que Clarín se deleitaba enormemente con su personaje y ese “Anita” –como la nombra en varias ocasiones a lo largo del texto- en vez de aumentar su atractivo, la empequeñece, le resta personalidad.


Ahora bien, ¿es realmente Ana la que da vida a La Regenta? ¿No será que el título nos desvía a propósito y nos impide fijarnos con mayor detenimiento en la figura del Magistral? Clarín lo ha pintado con trazos firmes, bien delineados, y logra un personaje subyugante. Además, resulta significativo que inmediatamente después de la descripción de Vetusta, aparece la del Magistral. Ambos, Fermín de Pas y Ana, cierran el relato sólo que ahora en lugar de un hombre gallardo, dueño de sí, Clarín presenta a un hombre atormentado, con “unos ojos que pinchaban como fuego”, que con “pasos de asesino” y movimientos torpes, se aleja de un amor imposible.


Si Ana se deja conducir, el Magistral es todo acción. Nacido en circunstancias adversas, acicateado por una madre ambiciosa y sin posibilidades de ingresar al ejército, busca acomodo en la única posición a su alcance dentro de ese tipo de sociedad: el sacerdocio. Mas no un humilde cura de aldea, sino que aspira a escalar la jerarquía y convertirse en obispo por lo menos. A la Regenta la visita en su casa; le reserva horas especiales para confesión; la sigue al Vivero; pasea por el Espolón en espera de divisarla al menos; se hace invitar a comer para disfrutar de su compañía; la espía, la obliga a acompañarlo a supuestas prácticas de piedad. Intenta por todos los medios a su alcance retenerla, gozar de su presencia, conquistarla, guardarla para sí. ¡Qué drama tan tremendo el de este hombre que de pronto descubre que siente “cosas tan nuevas, o mejor, tan antiguas, tan antiguas y tan olvidadas” que lo perturban y lo sobresaltan! Este sacerdote que de pronto comprende que



para él no era nuevo, no, sentir oprimido el pecho al mirar la luna, al escuchar los silencios de la noche; así había él empezado a ponerse enfermucho, allá en los jesuitas; pero entonces sus anhelos eran vagos, y ahora no; ahora anhelaba…tampoco se atrevía a pedir claridad y precisión a sus deseos… Pero ya no eran tristezas místicas, ansiedades de filósofo atado a un teólogo lo que le angustiaba y producía aquel dulce dolor que parecía una perezosa dilatación de las fibras más hondas” (p. 386, t. I).




Fermín de Pas piensa de pronto en sus treinta y cinco años, en su vida estéril, llena tan sólo de sobresaltos y remordimientos y llora en su interior, “mirando a la luna a través de unas telarañas de hilos de lágrimas que le inundaban los ojos” (p. 387, t.1). Y acepta su destino. Las vidas de Ana y del Magistral que marcharon paralelas durante los dos años en que transcurre la novela, deben por necesidad alejarse y tomar líneas divergentes.



BIBLIOGRAFÍA


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El equilibrio

El equilibrio

Jaime Quiñones Canales


Abuelo, acabo de encontrar el equilibrio. ¿Dónde estaba?, Aquí en la calle. Y se fue pedaleando calle abajo sin caerse.

***

Prueba a mover las nubes con tu mente, las estrellas te ayudarán en el empeño

Cuatro historias (De La rebelión del anónimo)

Ismael Lares

1

En este verso

es de noche,

la noche vive

debajo de las sábanas,

las sábanas roncan

como el sonar de un ferrocarril.

2

En este verso

hay un árbol,

debajo del árbol

un hombre,

el hombre está triste,

su tristeza

bautiza la noche.

3

Estos versos

forman un poema,

el poema es un muchacho,

el muchacho saluda,

saluda a un público invisible.

4

El poema

está en el horizonte.

Al fondo,

los brazos de un molino,

en el molino hay dos caballeros,

los caballeros lo miran gigante

Variaciones del sonido y un balón de futbol


Graciela Ayala Ruiz


I
La caricia

Toco su piel arenosa
llena de pliegues y bordes
mi pensamiento se confunde
y rio

II
Entre el golpe y el piso
retumba en el triste silencio
cae en elíptico giro

III
Urdimbre de alambre

Golpea con furia
la superificie laminada
se escucha el eco sonoro
de su alma en retiro
presa de movimiento

IV
Puntapié

Movimiento veloz
atrapada en el tiempo
inocente y libre
de un golpe seco






Recuerdos (De poemas de la noche)


Felipe Alvarado Blanco


En mi niñez

jugaba con canicas

en el patio,

mientras el sol

danzaba con peces

en el mar.

Jugueteaba con otros niños,

caminábamos por la arena

dejando huellas de gigante.

Primer óleo imperfecto (De Óleos imperfectos)

Gilberto Lastra Guerrero


Amar a una mujer es amar el lienzo limpio y sucio

su idea suicida

de una habitación

por la mañana

la marea de locura

en nuestros labios cerrados

la cresta del sueño

en el horizonte de la ventana

el cuerpo encallado

en el cansancio que despierta

mis labios en los senos

y las manos en el muro del presente

el páncreas

y el hígado compartidos

tantos días de infortunio en el agua que le cae del ojo

y corre el rímel que ha manchado la almohada del recuerdo

es amar los zapatos puestos los abandonados por la fatiga

en el clóset t i r a d o s por toda la casa junto a los calzones

¾al andar enigmas perpetuos los zapatos rosas¾

los verdes y azules los perfumes de sus colores

sostienen la cadera y su columna

las piernas crecidas en los zapatos de tacón

de piso zapatos sólo zapatos tirados

es amarla desflorada en la cama

en el filo del deseo

en las puertas de su manía infantil

es jugar con delfines entre las sábanas

es robar las calles

de una ciudad llamada Nadja

es verla metida en el sostén y enfundada en bragas

para lanzarlos de nuevo al suelo

y tallar el pene contra las paredes

de su conciencia durante un programa de noticias

platicar con Cratilo

por el cuerpo de su nombre

¾es estrechar la vida con la vida¾

sembrar almas

en la palma de la mano

regurgitar demonios en la distancia

mientras se baña

ver lunas amontonadas

como todas las lunas que no miramos

en una pila de huesos junto a los collares

es verla salir del lienzo que se le desprende pasando

del pasillo a la habitación

verla trepar la cuerda de la memoria

y caer cada vez que se pronuncia su nombre

comulgar el lino y el óleo del pensamiento

(consagrar mis manos con el misterio

de su mirada al frotarle el cabello)

incubar un hada en los testículos para concebir fantasías

es comprar un bolso rosa de manga corta una tarde

y llenarlo de aventuras

hacer historias para guardarlas en el labial

¾despertar al mundo¾

dibujar en nuestros ojos

la Flor de los Amantes

vivir una feliz tragedia contenida en la palabra Muerte

es cantar a coro por la regla

guardarla en el bolso rosa y pasearla por el camino

que abre el trueno de su andar

es beber y embriagarse con el dolor que oculta su sonrisa

mirar el chubasco en la pupila

y detenerlo al cambiar de firmamento

con palabras de un pequeño poeta

es entregarle al alba la primera caricia

del rostro antes de ir a trabajar

es desnudar su luz

y dársela para que ande en las calles recordando nuestra oscuridad

cambiar la brújula al sur de su anatomía y meter

mis manos en un nido de espinas para verla renacer cuando se viste

es buscar nuevos cuerpos en los mismos cuerpos

romper puertas en la locura y

dejar pasar la carne por los ojos

es ser poeta un momento aunque se esfume

ser pluma y tinta y escribir un cuerpo aunque el agua lo borre

ser Orfeo y rescatar a Eurídice

de una adicción o del manicomio familiar

es pisar el principio de la sexualidad y su tierra creada para un árbol que camina cada tarde

es acordar un código en los besos

es besar palabras mudas

enamorar al silencio

romperlo a mitad del cielo con miradas ausentes

cuando se despide y enfila a la oficina

en-

con-

trar

en

los

aretes

cascadas

de

lunas

cayendo al fondo del silencio

es forjar una nueva Biblia con todas sus tragedias

¾con las mismas tragedias y nuevas tragedias¾

beber de todas las culturas los besos

la sangre nuestra muerte

las elegías para resumirlas en caricias

abrir el Partenón de la blusa y tocar las maravillas

alcanzándola en la

escalera

del

edificio

es pedirle el alma a una puta de París

con sus Flores del mal

hablar con una Scherezada muda

y que los cuerpos lancen al silencio sus noches en llamas

es azotar la puerta

para que mueran todas las doncellas

que juegan con la sangre de su Condesa

¿qué sería del amor sin esos juegos de inocencia?

es regresar al apartamento Sakti

y romper la columna del sexo ¡crash!

embriagar estrellas

y ponerlas en un vaso de ajenjo ¡plum plum!

mirar en la pecera del dolor la sed de los peces

es pensar en clavar mis dedos entre su cabello

buscando su corola en la tierra recién mojada por la muerte

¾cada uno de mis miembros es un pétalo de tu flor mujer¾

creer en el reloj

de arena

del

pubis

desangrar

una

llama

en la pared

mientras

no está

para recostarla por la noche en una cama de cenizas

y salvarla con palabras de la vejez

es morir de frío en la primavera de su boca

es pensar en bañarla

con bilis negra y secarla con epifanías

es tomar por asalto las plazas

y gritar como un guerrero que los dedos

son lanzas y las palmas escudos hinchados por dragones

es izar las velas de la noche y hacerla caer como un telón en sus párpados

limpiar cuando uno llega la lava

que transpira su cuerpo

es

acordonar

la zona

del desastre de

un

coito i n t e r r u m p i d o por discusiones

raspar el ataúd que no verá un cuerpo consumido

por el fuego del tiempo una noche de regateos en el alma

abrir poros en su piel

y encontrar una aldaba de labios

para oír la enunciación

poner a mendigar a Dios en el atrio del cuerpo

cuando vuelve a la cama

mirar al niño y al poeta consagrar

sus manos con recuerdos

y bendecir el cuerpo

sudando dimensiones

encontrar el vellocino

de oro entre los pechos

buscar la luz en su desnudez nocturna

entonar una canción salvaje

es abrir los ojos de Petrarca

en las lunas del espejo

apagar el sol con sus labios

mientras se quiebran todos los cielos

de una tarde

es callar en el pecho de su ausencia