jueves, 7 de febrero de 2008

Mientras escuchaba a los Beatles

Jesús Marín


Recuerdas cuando eras joven y el sol brillaba y corrías por el campo con los brazos abiertos, recuerdas cuando nada importaba y todo era bello. Recuerdas aquel beso de la niña de doce años, aquella que luego hacías llorar. La que fue tu vecina y se llama no sé, no lo recuerdo. Nada volverá a ser igual, ni tu madre esta viva y has perdido el camino. Y has perdido la brújula, no hay nadie, no hay nada.
Ahora escuchas tus viejos discos de acetato, sentado en el viejo sillón que no te has atrevido a tirar, porque el sabe de las tardes en mirabas el superbowl, sabe de la primera vez con una chica, la que te convirtió en hombre, ahí también fumaste tu primer cigarro de marihuana, que te elevo hasta lugares que aún no terminas de añorar.
Oyes sonar la guitarra de Lennon y las viejas heridas resurgen. La música de los Beatles te recuerda que alguna vez también tenías sueños y largos caminos. Tenías micheles y diamantes en el cielo, ahora no te queda imaginación. Ahora tus benditos jeans agujereados duermen en algún lugar de tu mente que ya no te atreves a abrir.
Tómate un alto en el camino, deja la celda abierta, deja volar los pocos años que te quedan, abre las ventanas, deja entrar la luna.
¿A dónde se han idos todos? Dónde esta tu vieja, tu mamá, que te esperaba cada noche- dónde me lo preguntó desde que ella ya no me ha vuelto abrazar, ahora le llevo flores cada dos de noviembre, ahora lloro por ella, el día de su cumpleaños, ¿dónde estarás madre?-. Y no dormía hasta que llegabas. Dónde esta tu viejo que nunca te abrazó pero que nunca te dejó tirado. Y esos amigos que nunca te iban a olvidar. Y esa chava que juro amarte toda la vida.
Dónde están tus siete años extraviados en los charcos del barrio, por qué te sientes tan desamparado en el vacío de tu habitación. Y dónde está abuela que no dejaba de contarte de curros y aparecidos. Y la calle donde jugaste ya no existe, ahora es una avenida. Ya no se escuchan los gritos de fútbol, cuando jugaban la final de mundial cada tarde. Ahora ya nadie es Leonardo Cuellar dándole un pase de gol a Hugo Sánchez. Ahora nadie es campeón goleador. Ahora nadie tiene tiempo para volver a ser un niño.
Ahora luce desierta la calle, la noche y la vida. Miras el teléfono, mudo. Dios nunca hace llamadas, ni por cobrar. Y dejas caer la cerveza antes de tiempo. Las paredes se estrechan, no hay nadie a quien abrazar. Cruzar el Universo nunca fue tan difícil e imposible.
Y miras desde la ventana de último piso de tu vida, te preguntas que se sentirá dejarse caer, volver a sentir el viento en tu cara, sentirte libre de pesos, libre de pecados; volver a ser como un niño: volver a ser gaviota, nube, sol, risa. Volver a los años en que caminabas con tu pelota de cuero y un puñado de agüitas en los bolsillos y tenías raspadas las rodillas y rota la camisa, pero nunca fuiste tan feliz como al llegar a casa y que madre te abrazara y te regañara, pero con los ojos riéndose, con los ojos rebosantes de amor, y te servía la sopa de arroz con frijoles de la olla, mientras escuchaban juntos la radio, sentados en la mesa, dueños del mundo, dueños de la vida.
Recuerda los días de sol y lluvia, los días de mar y castillos, de piratas y gritos en la ducha. Días en que madre te arropaba y untaba de vick vaporu tu pecho, aunque en realidad tu corazón con sus mágicas manos. ¿Extrañas esa sensación de bienestar, esa sensación de amor completo, de amor irrecuperable?. Recuerdas la noche de lluvia de estrellas en la azotea con tu mejor amigo, y el primer cigarro que fumaste, robado a tu viejo, recuerdas el beso a tu prima, la gorda, que te supo a dulce de almendra.
Suenas tan lejos vida, te escapas a borbotones vida. Suena tan terriblemente doloroso el canto de los grillos, duele la luz amarillenta de las lámparas; resuena en mi mente los recuerdos y la noche se queda callada. Y la noche muere en el fondo de mi corazón. Se esta tan solo dentro de la muerte. Se esta tan solo, aquí dentro.
Suena otra vez viejo rock and roll, ven a estremecerme un poco, ven a despertar esos locos fantasmas, prendase la luz, y bailemos un buen twits, ¿ dónde te hayas camarada Lennon?, ven con tu pelo largo a despertar este corazón moribundo, ven a encenderlo con tu magia: devuélveme mis veinte años, devuélveme mis sueños, enséñame a soñar de nuevo, enséñame de nuevo a sonreír; viejos motores vuelva a sonar en mi sangre, vida, vuelve hacerme el amor de nuevo. Eh vida, despierta que aún no soy cadáver, que aún tengo gasolina. Hagamos el amor, hagamos la vida.
Déjalo ser, viejo, deja que las nubes lo cubran todo, déjalo ser, hermano, deja que la marea se lleve la nostalgia, tiéndete en la arena, siente su caricia, cierra los ojos, vuelve a ver a tu madre, a tu pollito, cierra los ojos, déjate llevar por las olas, cierra los ojos. Vuelve a mirar a tu amada pecosa; ellas son lo único que has tenido en la vida, lo único que ha valido la pena, lo demás déjalo ir, déjalo ser, déjalo ser, cierra los ojos. Cierra los ojos mientras la arena cae sobre ti, mientras el barco se hunde, mientras escuchas los cantos de las ballenas en la distancia, arroja el arpón, tira las redes, ya todo es lejano, ya todo esta tan muerto… déjalo ser, déjalo ser, déjalo ser… clausura la noche, cierra la persianas, húndete lentamente en el mar, abre de nuevo los ojos, ahí esta ella, tu amada Anna, con sus pecas y sus berrinches, pero increíblemente fiel a ti. Cierra los ojos y déjalo ser, déjalo ser. Olvida a tu ballena blanca. Déjala irse. Deja que se pierda en las profundidades. Aún te queda la noche, y los recuerdos son tan largos. Y la agonía nunca termina…Imagina un mundo mejor, lejos de este otro mundo, sí crees, se puede. Sólo imagina. Sí crees, se puede…sólo imagina. (
jesusmarin73@hotmail.com.)

2 comentarios:

I. L. dijo...

chido, Marín.
de hecho las primeras líneas me recordaron el "remember when you were young, you shone like the sun...", nada que ver con Lenon, verdad, pero no sé, me vino a la mente.

Nestor Olaf dijo...

excelente Señor Jesús Marín.
para mi Usted y Miguel Ángel son los mejores poetas de Durango, me gusta la poesía que escribe y échele ganas, chido...